Callo porque las palabras me duelen. Son, para mi, como la pintura que ingenuamente intenta capturar, en un lienzo desastroso de metro cuadrado, la belleza de un amancer acariciando las montañas en el horizonte con solo 5 colores en una paleta impecable y con cinceles de cerdas virginales (impoluto, para aquellos que aun conservan prejuicios respecto a esta palabra y se espantan al verla).
Pero no lo puedo evitar, no puedo callar, porque las ideas arden y corroen mis aposentos. Necesitan salir. Y mi alma, conjunto de todas esas ideas, necesita que el viento las acaricie de vez en cuando, para que, como llamas, se aviven y no mueran encerradas en mi interior.
Espero que comprendas, mas no que me perdones...
domingo, 21 de marzo de 2010
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"necesita que el viento las acaricie de vez en cuando"
ResponderEliminarMe agrada (:
ojala y no sea por el doble sentido naty :P
ResponderEliminara veces callar es lo más sensato, mucho más si el paisaje que pudes pintar no va a resultar de tu agrado
ResponderEliminarMe ha gustado leerte
Un saludo
Stella