"¿Why are we fighting for?"
Suele suceder, muy a menudo, que algo muy importante para ti se encuentra en peligro. No importa la confianza o seguridad que se pueda tener, ese momento en que algo pudiera estar mal es devastador. ¿Quién no se ha sentido mal al recordar que ha contestado mal una pregunta del examen?¿Qué no ha hecho tal tarea crucial, la noche anterior a entregarla?¿Qué ha defraudado a alguien, o hecho enfadar a una persona que estima mucho? Es aterrador. ¿Y qué es lo que hacemos? No pensar.
Respira.
Si algo debemos hacer, antes de apresurarnos, es respirar. Respirar es un acto tan natural, involuntario, repetitivo... Sin embargo, con llenar tus pulmones de ese elixir tan habitual, lentamente, hasta no poder mas, y luego dejándolo escapar de tu cuerpo con una inercia imperturbable. Ese sentimiento de paz, como si congeláramos el mundo por un instante, con sus problemas y su furia, su insensatez e irracionalidad... ¿no es maravilloso? Te devuelve a la mente la razón por la que esas cosas son tan importantes. Te permite recordar porqué has acogido esos sentimientos por aquellas personas y lo que de verdad es importante. No se trata de tener la razón, ni de ser el mejor. No se trata de cumplir esos sueños. Es disfrutar eso que tenemos, apreciar lo que está junto a nosotros. El futuro se dará en el futuro, si no aprendemos a apreciar nuestro presente, la esencia de él, no habrá futuro alguno que disfrutar, solo un conjunto de logros vacíos y vanos.
Antes de apretar ese botón, antes de adelantarte y "solucionar" las cosas, piénsalo otra vez ¿Es esto lo que quieres? ¿Por qué estas peleando? ¿Vale la pena? ¿Qué es lo que de verdad desea tu corazón?
...
Existen tres formas de solucionar una disputa: 1) Pidiendo perdón (ceder), 2) Manteniendo con firmeza tu opinión (no ceder), 3) Esperando (paciencia).
sábado, 15 de octubre de 2011
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