miércoles, 12 de octubre de 2011

A dar una vuelta y seguir caminando

¿Por qué escribir de lo oscuro de la noche, y no de lo brillante de la Luna y las estrellas? ¿Por qué lamentarnos y corroer nuestra mente por las cosas que no hemos sabido apreciar, que hemos hecho mal, en lugar de recordar esos bellos momentos, esa brillante sonrisa, esos abrazos tan cálidos y esa risa tan armoniosa?

Esa Luna en cuarto creciente, y ese par de luceros brillando por encima de ella. Ese manto estelar, tan fino, que cae como cascada desde el punto mas alto, formando siluetas que se gravan en la mente de este humilde observador del cielo. Y no es posible evitar la entrega de todo ante tal sutil imposición de belleza. Una entrega que apacigua el alma y reposa al corazón entre dos manos, suaves cuales nubes.

Para ti... mi acompañante incondicional. Mi Luna, que aunque estés nueva, confiaré en que sigues ahí, siguiendo mis huellas.

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