sábado, 15 de octubre de 2011

Respira

"¿Why are we fighting for?"

Suele suceder, muy a menudo, que algo muy importante para ti se encuentra en peligro. No importa la confianza o seguridad que se pueda tener, ese momento en que algo pudiera estar mal es devastador. ¿Quién no se ha sentido mal al recordar que ha contestado mal una pregunta del examen?¿Qué no ha hecho tal tarea crucial, la noche anterior a entregarla?¿Qué ha defraudado a alguien, o hecho enfadar a una persona que estima mucho? Es aterrador. ¿Y qué es lo que hacemos? No pensar.

Respira.

Si algo debemos hacer, antes de apresurarnos, es respirar. Respirar es un acto tan natural, involuntario, repetitivo... Sin embargo, con llenar tus pulmones de ese elixir tan habitual, lentamente, hasta no poder mas, y luego dejándolo escapar de tu cuerpo con una inercia imperturbable. Ese sentimiento de paz, como si congeláramos el mundo por un instante, con sus problemas y su furia, su insensatez e irracionalidad... ¿no es maravilloso? Te devuelve a la mente la razón por la que esas cosas son tan importantes. Te permite recordar porqué has acogido esos sentimientos por aquellas personas y lo que de verdad es importante. No se trata de tener la razón, ni de ser el mejor. No se trata de cumplir esos sueños. Es disfrutar eso que tenemos, apreciar lo que está junto a nosotros. El futuro se dará en el futuro, si no aprendemos a apreciar nuestro presente, la esencia de él, no habrá futuro alguno que disfrutar, solo un conjunto de logros vacíos y vanos.

Antes de apretar ese botón, antes de adelantarte y "solucionar" las cosas, piénsalo otra vez ¿Es esto lo que quieres? ¿Por qué estas peleando? ¿Vale la pena? ¿Qué es lo que de verdad desea tu corazón?

...

Existen tres formas de solucionar una disputa: 1) Pidiendo perdón (ceder), 2) Manteniendo con firmeza tu opinión (no ceder), 3) Esperando (paciencia).

miércoles, 12 de octubre de 2011

A dar una vuelta y seguir caminando

¿Por qué escribir de lo oscuro de la noche, y no de lo brillante de la Luna y las estrellas? ¿Por qué lamentarnos y corroer nuestra mente por las cosas que no hemos sabido apreciar, que hemos hecho mal, en lugar de recordar esos bellos momentos, esa brillante sonrisa, esos abrazos tan cálidos y esa risa tan armoniosa?

Esa Luna en cuarto creciente, y ese par de luceros brillando por encima de ella. Ese manto estelar, tan fino, que cae como cascada desde el punto mas alto, formando siluetas que se gravan en la mente de este humilde observador del cielo. Y no es posible evitar la entrega de todo ante tal sutil imposición de belleza. Una entrega que apacigua el alma y reposa al corazón entre dos manos, suaves cuales nubes.

Para ti... mi acompañante incondicional. Mi Luna, que aunque estés nueva, confiaré en que sigues ahí, siguiendo mis huellas.

domingo, 9 de octubre de 2011

Soledad 2

"Y la confianza que hay entre nosotros es la materia prima de tu ser manifestado en mis recuerdos, que me acaricia, me consuela, me acompaña... tan real, tan verdadero..."
"Moriré el momento en que deje de soñar,te lo aseguro."
"El amor no es el arte de la unión más íntima, sino el saber poder distanciarse adecuadamente de lo que más necesitas."

Y es cuando nos sentimos mas solos es que nos damos cuenta de nuestros errores, de nuestros defectos, de nuestras enfermedades. Y es en ese momento en que nos percatamos del vacío de nuestros años, del tiempo perdido mirando el reloj, de las flores que pudimos haber recolectado, de los dulces que pudimos haber degustado, de los amigos que hemos dejado atrás...
Nos hacemos conscientes de lo poco que hemos apreciado las cosas que tenemos, y el escaso propósito que abanderan nuestras acciones. Nos llegamos a preguntar, ¿qué he hecho yo para merecer esto? Cuando la verdad deberíamos preguntar ¿qué he hecho yo para no merecer esto?
Nos sentimos mal, y responsabilizamos a los demás de nuestro sufrimiento. Queremos tener a alguien que apuntar, que odiar, que menospreciar, porque tenemos miedo de descubrir que el error y la responsabilidad de lo que vivimos no es más que nuestra.

sábado, 8 de octubre de 2011

Soledad.

Solo. Tan vacío. Tan caótico. Tan silencioso.
Sofocante, obstinado, llorón, egoísta, dependiente, arrogante, demandante. Soledad. No más natural de lo que el aire es a los pulmones... intentar llenar ese vacío con algo diferente a sí mismo simplemente tiene un final fatal.
¿Qué más se puede esperar de alguien que solo sirve para herir? Como aquel que sujeta con demasiada fuerza aquel diente de león, regándolo todo por el suelo, dejando que el viento se lleve sus restos.
Tomaste muy fuerte esa mariposa entre tus brazos. Has ahuyentado aquella paloma blanca por acercarte muy aprisa... ¿qué otra cosa esperabas que sucediera?
Ignorante, iluso, infantil, inmaduro, idiota, idealista, irracional, iracundo, impotente...

Una sarta de estupideces.