domingo, 21 de marzo de 2010

Me lamento no poder callar...

Callo porque las palabras me duelen. Son, para mi, como la pintura que ingenuamente intenta capturar, en un lienzo desastroso de metro cuadrado, la belleza de un amancer acariciando las montañas en el horizonte con solo 5 colores en una paleta impecable y con cinceles de cerdas virginales (impoluto, para aquellos que aun conservan prejuicios respecto a esta palabra y se espantan al verla).

Pero no lo puedo evitar, no puedo callar, porque las ideas arden y corroen mis aposentos. Necesitan salir. Y mi alma, conjunto de todas esas ideas, necesita que el viento las acaricie de vez en cuando, para que, como llamas, se aviven y no mueran encerradas en mi interior.

Espero que comprendas, mas no que me perdones...

domingo, 14 de marzo de 2010

mi sombra juguetona...

Es curiosa la facilidad con que me suelo obsesionar de las cosas (si, ahora pienso escribir sobre mi, y no sobre una compañia inexistente). Es tenebrosa la manera en que algo que parecia un inofensivo capricho da media vuelta y nos (me) sorprende (o ya lo esperaba?), lleno de un instinto homicida, sigiloso y contundente con una daga (un martillo, una piedra, o la mano limpia, pero no un arma de fuego).
Y que patética aquella persona (mi persona) que sin cuidado ni humanidad alguna enajena su corazón a aquella sombra criminal que lo acecha (o acecho) desde los oscuros rincones de unos días de verano (en invierno).
Hundire tu fría daga en mi pecho; escondere mi cabeza bajo el peso de tu masivo martillo; será mi sangre el color de tu pieda. Hay tu mano tomara lo que queda de mi corazón, solo para ver aquel brillo detras de tus ojos, mi juguetona sombra.
Tira de aquella voluntad, hala de estos hilos, que estoy (y estare) colgando de ti. Arrastrame, te suplico, por tus suelos, y deja que tu indiferencia me muestre el camino por el que vas, que tus ojos nublados no te dejan ver.
¿Acaso escuche: "arrastrar me duele"?

sábado, 6 de marzo de 2010

bajo techo a la luz de la luna nueva

Gracias
por abrir aquella puerta, aquella noche, y entrar de improvisto donde no existen las razones
Gracias
por pensar lo que piensas, sin pensarlo impensable
Gracias
por confiarme tus aquellas cinco letras, y por acercarme tu otras seis a las mias

Me lamento por los celos que siento hacia aquella otra sombra en el patio de tu casa
Me atormento por pensar en la oscuridad que acecha en tus afueras (o tus adentros)
Me inquieto recordando lo lejos que estoy de mi cama, y lo cerca que estoy de la tuya

Me agobio por mirar a través de tus ventanas, y encontrar nitidas imagenes de confusas identidades
Me arrepiento por pensar en lo que puedo pensar y lo que no
Me inquieto recordando lo cerca que estoy de tu cama, y lo lejos que estoy de la mia

Me estremesco al sentir el calor de la mañana, cuando aun es de noche
Y te confieso que algunas veces soñe con quitarte otras cosas, ademas de tu tiempo
y espero que algun dia, con esas cosas, pueda acabar de escribir estos versos impacientes, que se escriben bajo techo a la luz de la luna nueva

martes, 2 de marzo de 2010

Notas de un libro de notas

El destino confabula mi sentencia, por decir que lo que he vivido no ha sido la condena misma. Un poco te alejas de mi y parece que mares y cielos se interponen el dia de hoy. No quiero admitir que esto ya lo había previsto. Sigo pensando que una mentira puede consolar la sedienta soledad (o compañia). ¡Y que diferencia hay entre engaño y realidad! Si son, para estos casos lo mismo.

¿En qué estas pensando? Quisiera saberlo...

¿Intencional? Me temo. Tu indiferencia causa nausa, una angustia inconforme, un vacio insaceable.





Tratare de dejar escribir cosas tan deprimentes. A ver si el sol me ayuda de algo.