Tus heridas están muy frescas,
No han sanado todavía
Y es imposible no abrirlas
Cuando intentamos ignorarlas,
Entiendo que no tengo yo la cura
Que no hay remedio instantáneo
Pero confía en mí, que te pido
Que por lo menos permitas cuidarte desde dónde pueda
Desde un lugar en que no te haga daño
Desde un lugar que no tengas que preocuparte por mi
Desde lejos, cuidando tu tiempo y espacio
Desde cerca, que pueda estar siempre a tu lado
Y cuando hayas sanado,
Será mi momento de sanar
Con tu medicina, o tu cuidado
Serás tú la que lo decida
Ten fe, mi pequeña
En que esto no termina aquí
Al igual que la luna no se observa cada 27 días,
Es mi turno (y el tuyo) de confiar
Y si llegara otro astro a cautivar tus ojos
No te debes preocupar
La luna seguirá allí, como yo, embelleciendo tu noche,
Incondicional del tiempo y de tu mirada,
Se feliz, mi pequeña, y sonríe para mi.
viernes, 4 de noviembre de 2011
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