He aprendido que no soy tu remedio
Finalmente comprendo que no soy el milagro que te hacía falta
Que en la vida no hay piezas de rompecabezas,
Que encajan a la perfección
Creí que tus heridas sanarían con mi voz
Que mis labios emanaban la panacea que te hacía falta
Que mi sangre, a la tuya detendría
Que mi sacrificio era suficiente para tu aflicción
Pero he errado en lo más importante
Me he equivocado, porque no supe escuchar tu corazón
Sobreestime mis caricias, y sus efectos
Sobrevalore lo que te hacían sentir mis sentimientos
Puedes hacer lo que más te plazca,
Estás en tu derecho
Pero mis intenciones son francas,
Aunque mis métodos ingenuos
Estaré ahí, a lo lejos
Como un observador mirando las estrellas
Seré la luna que incondicionalmente regresa
Seré la estrella del norte en la que siempre puedes contar
Porque no soy medicina
Seré tu guardián
Indiferente a su recompensa
Fiel a su bandera, tu felicidad
viernes, 4 de noviembre de 2011
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